MUCHO MÁS ALLÁ DEL ROCK: EL DARKWAVE NEOCLÁSICO
Por Ángel Negro
Es ya
muy conocido y estudiado el origen histórico de la música que dio sustento a la
subcultura gótica. Este origen musical está asociado indudablemente a la
historia del rock como corriente cultural y género amplio y diverso. Pero
debemos recordar que el post punk, que fue una de las matrices de la música
gótica, tenía como una de sus características principales la búsqueda
experimental. Y eso se manifestó de manera temprana cuando surge lo que después
se denominaría el darkwave, a mediados de los años ochenta, al incorporar al
formato musical del rock, los sintetizadores y otras herramientas de la música
electrónica. Sin embargo, es el darkwave neoclásico uno de los estilos o
géneros que llevaría mucho más allá el espíritu de experimentación, con
sonidos, instrumentos, formas y temas que no pertenecían originalmente a la
esfera del rock y ni siquiera en algunos casos a la música popular; ampliando
así hasta territorios creativos impensados, la estética goth y oscura. ¿Puede
una música seguir siendo gótica cuando prácticamente ha dejado de ser rock? De
eso queremos hablar un poco aquí.[1]
Es necesario señalar previamente
que el uso del término darkwave neoclásico (o neoclassical darkwave,
nombre original en inglés) no empezó cuando surgieron las primeras bandas o
producciones musicales que exploraron en el género, sino que se definió mucho
después, por algunos sellos discográficos y por el periodismo musical, para
agrupar a una serie de artistas que en realidad no habían tenido una producción
homogénea sino que compartían ciertos rasgos y tendencias que habían sido
acogidos por la comunidad goth, del post punk y de la escena subterránea.
De todas maneras, podemos
intentar una definición aproximada. El neoclassical darkwave es una vertiente
de la música gótica que llevó la atmósfera oscura y etérea de la darkwave hacia
terrenos más cercanos a la música académica y de cámara (lo que se conoce como
música clásica), la música medieval, la música sacra, el folklore del mundo y
la ambient. Cada tema musical puede adquirir un carácter narrativo, épico,
ceremonial o dramático sin recurrir a las estructuras de una canción rock
convencional. Cuerdas, piano, coros, voces líricas, órganos, sintetizadores;
atmósferas solemnes; referencias medievales y religiosas (no solo cristianas
sino de otras religiones, incluyendo el paganismo europeo); cantos, ritmos,
modos y melodías de la música tradicional de África, Medio Oriente y Asia, etc.
Es necesario aclarar que cuando
se le da el término de neoclásico no es porque este género esté sólo
relacionado o inspirado por el periodo clasicista de la música académica (entre
los siglos XVIII y XIX) - cuando crean su obra autores como Haydn, Mozart,
Beethoven o Schubert. Ni siquiera es un género que se limite a mezclarse con la
música académica en general. Es muy probable que a esta variante del darkwave
se le haya dado esta especie de apellido para vincularlo con sonidos de muy
antigua práctica, incluso la misma música folklórica o tradicional. Entonces el
término neoclásico hace alusión a lo antiguo, que se ha vuelto clásico y que se
renueva y se hermana con las creaciones contemporáneas del post punk y la
música gótica, por eso el prefijo “neo”. Esta precisión no nos impide pensar
que el término siempre tiene algo de arbitrario, tomando en cuenta la enorme
variedad de recursos musicales que usan las bandas agrupadas bajo este nombre.
Tomémosle entonces como una referencia y no como algo rígido, para entender
este movimiento estético musical que se volvió parte de la subcultura gótica.
No podemos describir la historia
del darkwave neoclásico sin hablar de la disquera 4AD y las experimentaciones
que empiezan a efectuar algunos de sus artistas y bandas integrantes. 4AD,
fundada en Londres en 1979, producía a varios de los más importantes exponentes
del post punk y el gothic rock desde inicios de los años 80. El fundador y
director creativo, Ivo Watts-Rusell impulsó a dichas bandas a aventurarse en
nuevas sonoridades, que claramente iban más allá del formato del rock e incluso
de la música electrónica vigente en esa época. En 1984 se edita el primer álbum
del proyecto creado por Watts-Rusell, This mortal coil, que era una
especie de superbanda donde colaboraban varios de los músicos y cantantes de la
4AD. Fue algo inédito. En ese disco se sucedían temas que incorporaban violines
y cellos, formas de cantar propias del folk y la balada; temas instrumentales
atonales; samplers extraños e inquietantes; algunos temas con atmósferas muy
densas y flotantes, precursoras del posterior ethereal wave el dream
pop y el shoegaze; fragmentos con cantos utilizando los modos de la
música asiática, etc. Las guitarras
eléctricas pesadas, si bien es cierto aparecen en algunas partes del álbum, ya
no son las únicas protagonistas, sino un elemento que se suma a los demás. Y
todo esto con un predominante ambiente oscuro, melancólico, tétrico e incluso
místico. En las posteriores producciones de la superbanda - que suman dos
álbumes más hasta 1990 - se mantendrán y se diversificarán más dichos rasgos.

It´ll
end in tears (1984), primer álbum del proyecto musical o superbanda This
Mortal Coil. Este proyecto, impulsado por el director creativo del sello 4AD,
Ivo Watts-Russel, fue un laboratorio que inspiró el surgimiento de géneros como
el ethereal wave y el neoclassical. Pero también debemos destacar el diseño de
la portada que corresponde a las características estéticas de la propuesta
musical: oscuridad, melancolía, atmósferas, solemnidad, misterio. En 4AD se
desarrolló un importante trabajo de diseño gráfico de portadas, sin duda otra
inspiración para los recursos visuales del neoclásico y de la música gótica en
general.
El ambiente de búsqueda
experimental que estimula 4AD y su director, así como This mortal coil, sería
el contexto propicio para animar a los artistas a seguir explorando en esta
senda; incluso influirá más allá de la disquera misma. Este sello discográfico
fue, entonces, uno de los espacios fundamentales en la gestación de la
sensibilidad que posteriormente se identificaría como neoclassical darkwave
Asociada a dicho contexto es que
aparece y se desarrolla la banda más icónica y una de las iniciadoras del género,
Dead Can Dance, duo conformado por el inglés Brendan Perry y la
australiana Lisa Gerard, que formaba parte de 4AD y que justamente había
colaborado en This mortal coil. Ambos integrantes habían empezado su carrera musical
dentro de las corrientes vigentes en ese tiempo del rock subterráneo. Su primer
LP (Dead can dance, 1984) está todavía en gran parte dentro de la
sonoridad del gothic rock, pero ya aparecen temas donde la voz tan particular
de Lisa Gerard ejecuta cantos inspirados en la música del Cercano Oriente;
además, se incorporan en la percusión instrumentos de música tradicional no
Occidental, predominando en varios temas la construcción de atmósferas
reiterativas y envolventes. Sería con el segundo álbum de Dead can dance, Spleen
and Ideal (1985) que se afirmaría con mucha más claridad el camino peculiar
que acompañará a la banda hasta la actualidad. En este álbum abandonan en gran
parte las guitarras e introducen con más intensidad el violoncello, el trombón
y los timbales. El canto de Lisa Gerard se inspira en los corales medievales,
monásticos y del paganismo europeo. Los temas tienen ya estructuras muy
diferentes a la de las canciones de la música popular y el rock. Spleen and
ideal nos lleva a un viaje por lo ignoto y lo místico. Muchos consideran
que esta producción inicia el camino del darkwave neoclásico.

Spleen
and ideal (1985), el segundo larga duración de la banda Dead can dance. Es
considerado por muchos estudiosos, periodistas musicales, fans y aficionados,
como el punto de origen del darkwave neoclásico. Surge en el seno de 4AD. En
este álbum, el duo creativo de Lisa Gerard y Brendan Perry incursionan de
manera decisiva y protagónica en terrenos musicales ajenos al rock.
Los siguientes álbumes de Dead
Can Dance a lo largo de casi cuatro décadas reafirmaron la opción por la
exploración en ritmos de la música tradicional y sacra, el medievalismo, la
música académica europea, las atmósferas llenas de misticismo, las sonoridades
orientales y africanas, el folk e incluso la balada. No podemos dejar de
mencionar el contrapeso de la voz serena y armoniosa de Brendan Perry ante la
energía luminosa de Lisa Gerard, así como sus letras con contenido filosófico
existencial y trascendental. Los temas llenos de melancolía no están ausentes
en el grupo. Todo con una instrumentación sumamente diversa que hace tiempo ha
traspasado las fronteras del formato clásico del rock o de la música
electrónica, pero sin dejar de usar las cuerdas y los synths.

Brendan
Perry (Irlanda / Gran Bretaña) y Lisa Gerard (Australia). Fundadores y
compositores de Dead can
dance, que es considerada la banda iniciadora del darkwave neoclásico. Con
una producción de muchas décadas, y una incursión en muchas tradiciones de la
música académica, sacra y folklórica, no han perdido sin embargo su aura de
oscuridad, misterio y solemnidad que los acompañó desde su primera etapa de
gothic rock.
Otro hito fundamental en el
inicio del neoclassical darkwave es la banda In the nursery, formada en
Shefield, Reino Unido, en 1981 por los hermanos gemelos Nigel y Klive
Humberstone. Ambos habían iniciado su camino musical en la escena industrial
electrónica de su país, pero en el álbum Stormhorse (1987), partiendo de
dicha base electrónica, introducen y mezclan elementos de otras tradiciones musicales
diferentes a la escena subterránea, como la instrumentación orquestal, la
percusión marcial y la forma de la música cinematográfica. De hecho, este álbum
es concebido como la banda sonora de una película imaginaria. Stormhorse
y el trabajo posterior de In the nursery enriquecen los elementos
creativos que afirman la evolución de un género con personalidad propia.

Klive
y Nigel Humberstome, los hermanos gemelos creadores/compositores de In the nursery; otra de las
agrupaciones pioneras que llevó su vocación experimental al terreno del
darkwave neoclásico. Su trabajo está muy vinculado a la música para medios
audiovisuales (cine y TV).
La incorporación protagónica del
sintetizador muestra qué tan importante fue para el desarrollo del neoclásico
la música electrónica, tanto para In the nursery como para Dead can
dance y otras bandas pioneras. No era que estas siempre utilizaran una
orquesta de instrumentos clásicos reales, sino que las bibliotecas de sonidos
de los synths, y luego los DAW les
proporcionaban la posibilidad de emular estas orquestas, así como para timbres
de otras formas diferentes a la música popular contemporánea. En todo caso, se
combinaban instrumentos analógicos con el uso de sintetizadores para romper los
límites estéticos. La evolución del neoclassical darkwave, esta paradójicamente
relacionada a la vez con la búsqueda en el pasado y con los recursos
tecnológicos novísimos del presente.
El neoclassical darkwave empieza
a expandirse desde el mismo momento de su gestación a mediados de los años 80,
pero sobre todo en la década de 1990. En 1991 dará a luz a otro álbum clave
para su desarrollo: Teignmouth, de la banda alemana Love is colder than
death. Este álbum sigue el estilo creativo de Dead can Dance, pero
incorpora más elementos de la música industrial y del EBM que estaban también
en su apogeo en ese momento. Love is colder than death enlaza los sonidos
oscuros y ásperos del sintetizador industrial con las atmósferas oníricas,
densas del ambient, introduce canto coral y timbres de la orquesta sinfónica.

Love
is colder than death (Alemania) también marcó el origen y el
desenvolvimiento del darkwave neoclásico. De izquierda a derecha: Maik Hartung,
Uli Stornoswski, Anja Hermann y Ralf Jehnert. LICTD, una de las bandas
emblemáticas del sello Hyperium, que fue, junto con 4AD uno de los crisoles del
darkwave neoclásico.
Aparecen o se hacen conocidos
desde los 90 y a comienzos del siglo XXI agrupaciones y artistas solistas que
incursionan en el darkwave neoclásico como Collection d´Arnell-Andréa, Ataraxia,
Stoa, Arcana, Elend, Dark Sanctuary, Dargaard, Camerata Mediolanense, Black
tape for a blue girl (que se desenvolvió entre el neoclásico y el ethereal
wave), Hexperos, Thou Shall Suffer, Sopor aeternus and the
ensamble o shadows, Autumm tears, Die Verbannten Kínder Evas, Ophelia´s
dream, etc. En América Latina, también surgieron en ese periodo
algunas bandas que combinaban elementos de distintos géneros dentro de la
subcultura goth, como en realidad también había ocurrido en los países del
Norte. Por ejemplo, Dreams of crow de Bolivia o Mellonta Tauta de
Argentina. Pero sin duda el darkwave neoclásico es un fenómeno desarrollado más
en Europa, Norteamérica y Australia, ya que responde a la motivación de
artistas afines a la escena goth que quieren rescatar sonoridades avasalladas
por la poderosa industria de la música pop en esos países desde hace más de un
siglo; u otras músicas invisibilizadas o
casi desaparecidas por la sociedad industrial desde mucho antes. En América
Latina en cambio hubo (y hay) la tendencia de algunas agrupaciones de hacer
fusión del rock con ritmos tradicionales y populares de nuestra región que
están aún vigentes o incluso son masivos (lo que se llama el rock fusión). Esto
también ha ocurrido con el death rock o el gothic rock latinoamericano.
Así como 4AD fue la discográfica
que impulsó a los precursores del darkwave neoclásico, Hyperium records
fue el que permitió en gran medida su expansión en Europa y otras partes del
mundo. Este sello, fundado en 1991 en Nuremberg - Alemania por Oliver Roesch (+)
y Oliver Van Essenberg, produjo para agrupaciones de géneros ligados a la
escena gótica, pero sobre todo al ethereal, dream pop, dark ambient y al
neoclásico. Además, entre 1993 y 1998, Hyperium grabó una serie de 5
recopilaciones tituladas Heavenly voices, donde se agrupaban temas con
voces femeninas de soprano o registro agudo de la escena gótica en general. Por
eso, el término “heavenly voices” (voces celestiales) se ha utilizado
posteriormente para referirse a una forma de canto femenino, más allá de
Hyperium y vinculado a la atmósfera mística y sacra propia del neoclásico.
Muchas de las agrupaciones que estamos señalando en este artículo, como se
puede notar, tienen como protagonistas a mujeres, las cuales usan el estilo
heavenly voice. Por cierto, el mismo canto de Lisa Gerard, de Dead can dance,
mucho antes del surgimiento de Hyperium, puede considerarse una de las primeras
“voces celestiales”.

Collection D´arnell – Andréa (Francia), en vivo, agrupación
emblemática del periodo de expansión del darkwave neoclásico. En primer plano
aparece la vocalista principal y miembro fundadora Chloé St Liphard,
lamentablemente de reciente fallecimiento (10/2026). Ella es considerada una de
las “voces celestiales” del género.
Comentario aparte merece Sopor
aeternus and the ensemble of shadows. Esta “agrupación” unipersonal (aunque
inicialmente tenía dos integrantes) de Anna Barney Cantodea trae toda
una propuesta estética y filosófica que va más allá de lo musical. Hay mucho
que decir sobre esta banda (y mucho ya se ha dicho, por cierto). Pero es
pertinente mencionar algunas pocas ideas para el propósito de este escrito. Sopor
aeternus, con todas las características sonoras propias de una agrupación
neoclásica, lleva al límite la visión de lo tétrico, lo oscuro, lo macabro, lo
melancólico; desde el personaje que representa su creador/intérprete, rodeado
de misterio y mostrando en su apariencia y sus atuendos una mezcla lúgubre, mística
y hasta sobrenatural. Y en ese camino ha podido hermanar magistralmente los
instrumentos de la orquesta de cámara - sobre todo los vientos como el oboe y
los metales- con los sonidos más oscuros de un sintetizador o una guitarra.
Sopor aeternus consigue elevar atmósferas llenas de solemnidad, sufrimiento y
oscuridad. Sus letras a menudo están
inspiradas en paisajes llenos de historia antigua, fantasía, vida de ultratumba;
pero con un alto contenido de exploración psicológica. En una estructura que a
menudo renuncia al patrón introducción-verso-coro-final, optando por
narraciones prolongadas llenas de lirismo y dramatismo en la letra, con
texturas musicales repetitivas o que van incrementando su intensidad y densidad
instrumental. La voz melódica, quejumbrosa
o gutural (imitando el grito) de Anna Varney combina a veces el canto
con frases casi recitadas.

Portada
del álbum Have you seen
this ghost? (2011) de Sopor Aeternus and the ensemble of shadows. Su
creador/creadora, Anna Varney Cantodea (en la imagen del disco) ha llevado al
máximo la representación en su persona de lo lúgubre, lo macabro y lo
melancólico; incluso a través de su aislamiento de la publicidad y escasos
contactos con otras personas. Desde sus inicios en los años 90, Sopor Aeternus
se ha respaldado en la orquesta de cámara, combinada con los secuenciadores y
synths y eventualmente las guitarras y batería, evocando escenarios de profunda
soledad, sufrimiento, misticismo y contemplación.
En los últimos diez o quince
años (2011 – 2026) han aparecido nuevas bandas, proyectos y artistas solistas que
han seguido desarrollando el espíritu iconoclasta y experimental del darkwave
neoclásico. Tales como Lingua Ignota, Mau the Moth, Aura Noctis, Rïcïnn,
Neo Film opera, Elrik, Hexpartner, Farsin Khronos, etc. En América
Latina también surgieron bandas nuevas como Kasriel en Argentina
o Saturnalia999 de Chile. El
darkwave neoclásico en estos últimos años ha sufrido sendas ramificaciones o
han surgido tendencias dentro del género, de acuerdo con los elementos
estéticos musicales que privilegia cada banda. En tal sentido, se incorporan sonidos
y formas del ambient, el dungeon synth, la música para cine, el dark
folk, el metal gótico, la música electrónica experimental, etc.

Lingua
ignota fue una de las bandas más resaltantes de la nueva escena del
neoclásico. Su trayectoria se inició y expandió en la década de 2010,
destacando su álbum Calígula (2019) como todo un suceso. Su creadora y
compositora, Kristin Hayter, emprendió su carrera en la banda como una forma de
terapia ante los traumas de violencia familiar que había sufrido. Lingua Ignota
mezcla el canto coral religioso con las voces guturales (que vienen del metal
extremo), en medio de atmósferas oscuras, industriales y dramáticas, en una
propuesta muy innovadora por su experimentalismo, incluyendo su forma de
interpretación en vivo, que rompe la separación entre público y artista en el
escenario. La banda se renombró hace
poco como Reverend Kristin Michael Hayter.
Como ya se ha mencionado de
varias formas en este artículo, el darkwave neoclásico no es un género cerrado
y sus fronteras musicales son muy difusas; incluso se podría decir que muy a
menudo este mezclado con otros géneros, sobre todo con el ethereal wave, el
dark ambient y el dark folk. Por eso es que muchas bandas han creado en todos o
varios de esos estilos a lo largo de su carrera; a veces dentro de un mismo
álbum existen temas musicales que van del neoclásico hasta el folk, etc.
También existen muchas agrupaciones que viniendo de otras tradiciones han incursionado
de manera temporal en el darkwave neoclásico o que incluyen sus elementos
sonoros en sus producciones de manera frecuente. Por ejemplo, muchas bandas del
metal como Controlled bleeding; otras del gothic rock como Faith and
the muse; otras que iniciaron en la experimentación con sonidos
industriales y electrónicos y que se sumergieron en el neoclásico, como Attrition;
ya habíamos mencionado también el caso de Black tape for a blue girl, que es
inicialmente reconocida como del ethereal wave o del dream pop; Anna Von Hausswolff,
quien en sus creaciones incluye
melodías oscuras neoclásicas a partir de una propuesta muy experimental dentro
del art pop (hay que decir que esta
artista, como los anteriores, es catalogada por algunas opiniones como parte
del darkwave neoclásico); etc.

La
agrupación argentina Mellonta
Tauta en su formación de 2013. De izquierda a derecha: Daniel López, Karina
Altamiranda, Federico Aldaz. Actualmente se mantienen en la banda los dos
primeros. Su música está enraizada en el dream pop y el ethereal, pero también
han compuesto con atmósferas místicas, incluso tomado del folklore indígena
argentino, lo que podría considerarse a la vez neoclassical como rock fusión. Destaca
su primer álbum Sun Fell, sumamente innovador en su sincretismo musical.
Podríamos preguntarnos ¿por qué
todas estas bandas y artistas del darkwave neoclásico que tomaron intensamente
elementos musicales muy diferentes al rock son del gusto de gran parte de la
comunidad gótica? Y para responder podríamos empezar con algo que ya hemos
mencionado en otros escritos: la subcultura y la comunidad gótica no solo se
sustenta en el gusto por una música - que originalmente sería el gothic rock o
el death rock - sino por una serie extensa de elementos estéticos y filosóficos
de muchas otras expresiones artísticas y culturales que además surgieron mucho
antes de los años 1980´s. Entonces "gótico" no puede estar
funcionando como sinónimo de un género musical. Por otro lado, uno de los
elementos que ha mantenido viva a la comunidad y con una vigencia indudable es
que ha sabido acoger nuevas propuestas artísticas que han empatado con su
sensibilidad y gusto por lo oscuro. En ese sentido, otros géneros como la música
coral, de cámara o la música académica; el folklore mundial y el paganismo; la
construcción de atmósferas sonoras del ethereal wave y los recursos de la
música electrónica recrean esos escenarios, personajes, historias, sentimientos
y emociones que han hecho parte de la identidad gótica y de su imaginario común.
Por eso, desde temprano, el darkwave neoclásico encontró cabida dentro de la
comunidad.
Por otro lado, la presencia del
darkwave neoclásico y otros géneros cercanos y afines, desde hace ya más de
cuatro décadas, nos demuestra que la música de la subcultura gótica no se
limita a las pistas de baile. No es la música de los góticos solo la que se
baila en las discotecas, clubs o espacios subterráneos de reunión y compartir.
Por supuesto que el baile y la danza son elementos fundamentales en nuestra
subcultura, pero también es cierto que existen muchas bandas, temas, formas y
propuestas sonoras que las disfrutamos solo en la escucha, en nuestros espacios
íntimos, en soledad o en una conversación amena y tranquila con los amigos o la
pareja, disfrutándola en una película; en fin, como la banda sonora de
diferentes momentos de nuestra vida. El darkwave neoclásico es una de esas
músicas para escuchar y disfrutar (aunque en realidad todo es susceptible de
llevar al baile), recreando los elementos de oscuridad y misterio que nos
fascinan; pero además nos permite romper prejuicios con otras formas sonoras
que no aparecen en los catálogos de la música popular que la industria
contemporánea privilegia.
Nota: pronto estaremos agregando
como anexo un cuadro con una relación de las más importantes bandas y artistas
del darkwave neoclásico y algunos de sus álbumes más destacados o relacionados
al género.
[1] En un artículo anterior hemos hecho una
introducción a la diversidad musical de la subcultura gótica, diversidad que no
es un mero rasgo sino parte de su esencia: “La música en la subcultura gótica. Expresión diversa”,
publicada en este mismo blog el 18/02/2026. https://borderangeluz.blogspot.com/2026/02/la-musica-en-la-subcultura-gotica.html
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